La diabetes mellitus es un grupo de enfermedades que se caracteriza por tener concentraciones elevadas de glucosa en sangre, debido a un defecto en la acción y/o secreción de la insulina. Las personas que presentan diabetes no producen suficiente insulina, cuando existe déficit de esta hormona se produce una hiperglucemia (una elevación del nivel de glucosa en sangre). La insulina es una hormona que crean las células β del páncreas, y se necesita para la utilización de los depósitos de energía de nuestro cuerpo (grasas, hidratos de carbono y proteínas).

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Tipos de diabetes

Diabetes mellitus tipo 1

Existen dos formas de diabetes mellitus tipo 1.

DM1 idiopática, de la que se desconoce su etiología.

DM1 de origen inmunitario, que es causada por la destrucción autoinmunitaria de las células β pancreáticas, que son las encargadas de producir insulina.

Dentro de la sintomatología de la diabetes mellitus tipo 1 es muy frecuente ver en los pacientes sed excesiva (polidipsia), hambre excesiva (polifagia) y micción excesiva (poliuria), pérdida de peso, cetoacidosis, trastornos electrolíticos y deshidratación. La destrucción de las células β pancreáticas es gradual, por lo que los primeros meses de la diabetes mellitus pueden ser asintomáticos.

Complicaciones de la diabetes mellitus tipo 1

Puede aparecer cetoacidosis, enfermedades macrovasculares (cardiopatías, vasculopatía periférica, enfermedad cerebrovascular) y enfermedades microvasculares (nefropatía, retinopatía, y neuropatías.

Diabetes mellitus tipo 2

Se trata de una enfermedad progresiva que padece alrededor de un 90% de los casos diagnosticados de diabetes mellitus. La mayoría de personas que presentan diabetes mellitus tipo 2 son personas obesas, lo que causa resistencia a la insulina. Como en la DM1, en la DM2 también existe hiperglucemia y se desarrolla de manera gradual, siendo más leve las primeras fases, donde puede haber ausencia de sintomatología o sintomatología leve.

La DM2 se desarrolla por una insuficiencia de las células β pancreáticas junto a la resistencia a la insulina. A pesar de tener concentraciones de insulina endógena bajas, altas o normales, estas concentraciones son insuficientes debido a la resistencia a la insulina. Como consecuencia, aparece hiperglucemia.

La resistencia a la insulina aparece primero en los tejidos diana (músculos, hígado y células adiposas). Inicialmente, se incrementa la secreción de insulina (llamado hiperinsulinemia) para compensar y mantener los niveles de glucosa normales. Cuando se diagnostica la DM2, el paciente ya ha perdido aproximadamente el 50% de la función de sus células β pancreáticas. Las células pancreáticas se pierden progresivamente, lo que significa que, en fases más avanzadas de la enfermedad, el paciente puede necesitar medicación para controlar la glucemia, es decir, insulina. Las personas que presentan DM2 pueden presentar polidipsia, polifagia, poliuria y/o pérdida de peso, pero no es frecuente que desarrollen cetoacidosis, excepto en periodos de estrés.

Dentro de las causas de la DM2 existen factores genéticos, factores de riesgo como prediabetes, obesidad, edad avanzada, antecedentes de diabetes gestacional…) y factores ambientales.

Diabetes mellitus gestacional

La diabetes mellitus gestacional se diagnostica durante el embarazo y se define como cualquier intolerancia a los carbohidratos. La prevalencia de esta enfermedad es aproximadamente del 2 al 7% de los embarazos normales. Después del parto, de un 5% a un 10% de mujeres con diabetes mellitus gestacional son diagnosticadas con diabetes mellitus tipo 2. Las mujeres que han tenido diabetes mellitus gestacional tienen una posibilidad de desarrollar diabetes en de los 5 a los 10 años después del parto. Aproximadamente el 90% de mujeres que han padecido diabetes mellitus gestacional se vuelven normoglucémicas después del parto.

diabetes en embarazadas

En las mujeres normoglucémicas, en el embarazo, se debe hacer detección sistemática de DMG entre las 24 y 28 semanas. Se suele diagnosticar durante el segundo o tercer trimestre del embarazo. Al aparecer la DMG y con ello la hiperglucemia en estados avanzados del embarazo, cuando los órganos del feto ya se han formado, la diabetes mellitus gestacional no supone un problema para el correcto desarrollo del feto.

Diagnóstico de la diabetes mellitus

Las pruebas diagnosticas se deben hacer en pacientes que presentan obesidad y los síntomas típicos de la diabetes (polidipsia, polifagia, poliuria, pérdida de peso…) y también en las personas que padecen de obesidad pasados los 45 años de edad. También se deben hacer pruebas diagnósticas a los niños y jóvenes con riesgo de padecer DM por factores como antecedentes familiares, obesidad o sobrepeso… Otros factores de riesgo que se asocian a la diabetes son: mujeres con síndrome de ovario poliquístico, mujeres que dan a luz a un bebé con más de 4 kg de peso o que han padecido diabetes mellitus gestacional, antecedentes familiares de primer grado con DM1, hipertensión arterial (niveles superiores a 140/90 mmHg) y personas que se medican para la hipertensión, ausencia de actividad física, vida sedentaria, antecedentes de enfermedad cerebrovascular, concentraciones elevadas de colesterol LDL, obesidad y sobrepeso…

Se diagnostica mediante edición única o repetida (hasta 2 veces) de los niveles de glucosa en sangre. Y:

  • Aparecen las cuatro p: polidipsia, poliuria, polifagia y pérdida de peso y una prueba sanguínea con niveles iguales o mayores a 200 mg/dl.
  • Cuando se mide la glucemia en ayunas (8h) y los niveles son iguales o superiores a 126mg/dl.
  • Cuando se mide glucosa en sangre dos horas después de ingerir 75 g de glucosa diluida en 375ml de agua y los niveles son iguales o superiores a 200 mg/dl.
  • Cuando en las cifras de hemoglobina glicosilada aparecen niveles iguales o superiores a 6,5%.

La DM requiere un control médico continuo para evaluar el estado y la evolución de la enfermedad y evitar posibles riesgos. Entre los posibles riesgos de la DM pueden aparecer problemas renales, ateroesclerosis, problemas oculares y en los nervios.

Nutrición en la DM:

Según estudios, en DM2, el 80 % de los pacientes sobrepeso, y en España, el 50% padece obesidad y el 83% hipertensión, una reducción del contenido calórico puede mejorar la resistencia a la insulina.

Actualmente no existe una única recomendación de la distribución de nutrientes, ya que se deben tener en cuenta diferentes factores como la actividad física y tratamiento médico del paciente, también se debe adecuar su nutrición al nivel sociocultural, distribución geográfica y preferencias.

nutrición en la diabetes

Los objetivos del tratamiento nutricional son, principalmente, abordar las necesidades nutricionales de cada paciente, aportar pautas y herramientas prácticas individualizadas para mejorar la calidad de vida del paciente y que con ello pueda seguir disfrutando de una alimentación saludable. Y, sobre todo, conseguir y mantener los objetivos de un peso saludable y retrasar o prevenir posibles complicaciones de la diabetes.

¿Ultraprocesados?

Se han relacionado con el aumento del riesgo del desarrollo de DM2 debido a su gran contenido en azúcares añadidos (azúcar y sus variantes: maltodextrina, jarabes, fructosa, dextrosa…) ya que promueven la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia.ultraprocesados

¿Edulcorantes?

En dosis comunes, se pueden consumir en pacientes con DM2 sin riesgos para la salud. No obstante, siempre es mejor limitarlos, como en el caso de los refrescos edulcorados, ya que pueden desplazar el consumo de alimentos que sí son beneficiosos para la salud.

¿Alcohol?

Aporta gran cantidad de calorías y aumenta el riesgo de hipoglucemia si no se consume con alimentos, por esto se debe limitar su consumo o, mejor, evitarlo. El tipo de bebida alcohólica que se ingiere no influye.

¿Ejercicio físico?

Hay estudios que afirman que la práctica de ejercicio físico controla el índice glucémico (además de los muchísimos beneficios que aporta practicar ejercicio físico con regularidad). Practicar algún deporte y alejarnos de la vida sedentaria puede prevenir esta enfermedad en individuos influenciados con factores de riesgo como sobrepeso, antecedentes genéticos de diabetes y tensión arterial elevada. También se destaca la práctica de ejercicio físico en personas que ya presentan la enfermedad como tratamiento combinado con alimentación saludable.