¿Qué es la Colitis Ulcerosa?

La colitis ulcerosa y la Enfermedad de Crohn se engloban como enfermedad inflamatoria intestinal. En la colitis ulcerosa se produce una inflamación de la mucosa (o capa que está en contacto con las heces). Empieza en el recto y se puede extender por todo el colon, afectando por proximidad al íleon terminal del intestino delgado.

Es una enfermedad autoinmune, donde nuestros propios anticuerpos atacan el colon. Se suele desencadenar por factores ambientales, como virus y bacterias, como es el caso de infecciones intestinales.

La colitis ulcerosa produce los siguientes síntomas: sangrado rectal o hemorragia digestiva baja, pus en las heces, fiebre, diarrea, dolor abdominal intermitente, anemia. Para su diagnóstico hay que realizar una colonoscopia con biopsia donde se observará inflamación, ulceración y abscesos en las criptas del colon.

Hay que diferenciarla de la Enfermedad de Crohn en que puede afectar a todo el tracto digestivo (no solo al colon) y en la biopsia se pueden ver dañadas  todas las capas del intestino con hallazgo de granulomas. 

¿Cómo se manifiesta a lo largo de la vida?

La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica, que se manifiesta lo largo de la vida en dos fases intermitentes que se van sucediendo:

-Fase de actividad: se desarrollan los síntomas descritos y se conoce como brotes de la enfermedad

-Fase de inactividad: aparentemente el paciente está asintomático y la enfermedad está dormida. Se conoce como período de remisión y su duración puede ser por largos períodos de tiempo.

La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica, que se manifiesta lo largo de la vida en dos fases intermitentes

Roberto Cañada

¿Qué puedo comer durante un brote de Colitis Ulcerosa?

A pesar de que faltan estudios para lograr una dieta especialmente adecuada, se debe recomendar una dieta sin gluten. Ante un brote con importante sintomatología, debemos limitarnos a los siguientes alimentos:

  • Arroz blanco hervido.
  • Pan y pastas sin gluten.
  • Patata y boniato hervido al horno.
  • Leches desnatada sin lactosa o leches vegetales como la de arroz.
  • Zanahoria hervida.
  • Pescados blancos: bacalao, rape, merluza.
  • Carne magra: pavo, conejo, pollo sin piel.
  • Colas de gambas hervidas.
  • Clara de huevo.
  • Fruta: manzana o pera hervida o al horno, membrillo.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Se deben tomar los alimentos al horno (temperatura de 180ºC), licuados, al papillote, al microondas.
  • Evitar la fibra según la tolerancia de cada persona.
  • Favorecer alimentos que faciliten la recuperación del intestino: probióticos (yogur), ricos en betacarotenos (zanahoria, calabaza) y en zinc (marisco, pescado).

Son muy importantes las siguientes recomendaciones:

-Dieta hiperproteica e hipercalórica: durante el brote se necesitan más proteínas y más energía por el estrés de la enfermedad y las pérdidas de sangre. Se deben incluir proteínas como pescado, carne, claras de huevo y realizar al menos 5 comidas al día.

-Dieta baja en grasa: evitar las grasas saturadas como embutidos y dulces que aumentarían más la inflamación del tubo digestivo. Además poseen un efecto lubricante que puede aumentar las deposiciones. Se debe limitar el aceite de oliva a 2 cucharadas soperas al día.

-Dieta baja en fibra: evitar la fibras, sobre todo la insoluble, como los cereales o pan integral, que favorecen la diarrea. Puede tolerarse algo de fibra soluble, como manzana cocida, que retrasa las deposiciones.

-Beber abundante agua para evitar la deshidratación.

-Alimentos de fácil digestión: pescado blanco, arroz blanco cocido; que estimulen poco el tubo digestivo.

-Dieta antiinflamatoria: evitar los alimentos que aumenten la inflamación, que son los ricos en grasas saturadas y ácido araquidónico. Localizados en alimentos como leche entera, embutidos, repostería.

-Realizar ingestas de poco volumen y espaciadas a lo largo del día, entre 5 y 7 comidas al día. 

-Masticar poco a poco para ensalivar correctamente los alimentos. Descansar entre 20 y 30 minutos después de cada comida.

Cuando el número de deposiciones diarreicas disminuya y el brote sea muy leve, podemos ir introduciendo más alimentos:

  • Marisco: sepia, calamar, pulpitos cocinado en olla exprés.
  • Verduras suaves: calabacín, berenjena, judías verdes, puerro en crema o cocidas.
  • Huevo cocido o en tortilla, según tolerancia.
  • Filete de cerdo.
  • Leches vegetales como soja o avena.
  • Pasta.

¿Qué puedo comer cuando la enfermedad está estable?

Tras superar la fase activa de la enfermedad podemos incorporar más alimentos a nuestra dieta. Ésta se acercará a la dieta Mediterránea tradicional para conseguir el adecuado equilibrio nutricional y mantener el intestino en correcto funcionamiento. A continuación detallamos alimentos recomendados y otros a evitar.

En este caso la dieta debe ser equilibrada, baja en grasas saturadas y en alimentos que favorezcan la diarrea o la inflamación. Además de discretamente hiperproteica e hipercalórica, pero no tanto como en la fase activa. 

Los alimentos recomendados serían:

-Ricos en proteínas de fácil digestión: pescado blanco (lenguado, bacalao, merluza), carnes blancas (pollo, conejo, pavo).

-Protegen tubo digestivo: son alimentos con propiedades protectoras del intestino, como los ricos en betacarotenos (zanahoria, papaya, mango, calabaza), ricos en vitamina E (aceite de oliva, aguacate), ricos en vitamina C (fresas, pimiento crudo), ricos en Zinc (huevos, marisco), ricos en Selenio (ajo, cebolla, setas).

-Antiinflamatorios y antioxidantes: ricos en omega-3 (pescado azul, nueces) aceite oliva virgen de baja graduación, ricos en flavanoides (cebolla, manzana, brécol, uva, col lombarda) que ayudan a la recuperación del colon inflamado. 

-Probióticos como los yogures.

Los alimentos a evitar, que irritan el intestino serían:

-Alimentos que aumenta la secreción de bilis: espinacas, naranjas, alimentos grasos como los embutidos.

-Alcohol y café (incluido el descafeinado).

-Los alimentos picantes.

-Alimentos cocinados a altas temperaturas que quedan quemados o muy tostados.

-Ricos en grasas saturadas: embutidos, carnes grasas o mantequilla. Tienen un efecto que favorece la inflamación.

-Los que aumenten los gases y puedan irritar: coles, alcachofas, cereales integrales o bebidas con gas.

-Alimentos con edulcorantes como el sorbitol (chicles, bebidas, caramelos). Pueden provocar diarreas en exceso.

-Aquellos que contengan lactosa, como la leche. En algunos casos, si el tubo digestivo está muy dañado, pueden aumentar deposiciones ya que no se puede digerir. Pero depende de cada caso.

Conclusiones

Los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) deben cuidar exquisitamente su alimentación, ya que es la base de su tratamiento. 

La dieta de estos pacientes debe cambiar entre la fase de actividad, que tiene que ser más estricta y con una alimentación hiperproteica e hipercalórica, y entre la fase de inactividad, donde también debemos tener una serie de consideraciones para que nuestro intestino se recupere de la inflamación. Debido a la complejidad de esta dieta, que además debe adaptarse a la fase de la enfermedad, precisa de un seguimiento por un nutricionista especializado.