¿Qué son los cálculos o piedras renales?

Los cálculos renales, cuyo término médico más exacto es litiasis renal, es una enfermedad muy frecuente. Se calcula que aproximadamente el 10 por ciento de la población sufrirá está patología al menos una vez en su vida, siendo más común en los hombres. 

¿Pero qué son exactamente los cálculos renales? Son acumulaciones sólidas, que se originan dentro de la orina a nivel de los riñones. Si son muy pequeñas saldrán por la uretra y no supondrán un problema, pero si miden más de 5 milímetros pueden obstruirse en el uréter (que es un conducto más estrecho que conecta los riñones con la vejiga).

Dolor en los riñones

El organismo intenta expulsarlos, pero no siempre será posible. Si finalmente se quedan atascados se producirá un dolor muy intenso. Este cuadro clínico se conoce como cólico nefrítico y se caracteriza por afectar a la zona lumbar con irradiación hacia los genitales. Además, puede acompañarse de sangre en la orina y dificultad para orinar. 

En algunas ocasiones existe una predisposición genética, que podemos sospechar cuando hay familiares que han sufrido este problema. Por suerte sabemos que se deben sobre todo a factores dietéticos, que veremos a continuación para conocer cómo podemos modificarlos para prevenirlos. 

¿Cómo se forman estas piedras?

La orina es el líquido de desecho que se forma a partir de la filtración de los riñones. Está compuesta por agua y una serie de sustancias disueltas como urea, calcio, fósforo, potasio o ácido úrico que sobran de la circulación sanguínea y deben ser eliminadas. Normalmente estás moléculas están disueltas en el líquido, pero si precipitan se convierten en sólidas, originando lo que conocemos como piedra renal. Para que lo puedas entender, es lo que ocurre si intentas disolver demasiada azúcar en un vaso de agua. Al final, por más que intentes unificar los dos componentes, el azúcar terminará precipitando.  

Gracias al equilibrio que generalmente existe entre el agua y las sustancias que hay en ella disueltas, no se forman cálculos renales de manera cotidiana. En el proceso de creación de una piedra renal, primero se forma un núcleo de cristales, que pueden ser restos celulares. Sobre éste, se añade calcio, fosfato, ácido úrico u oxalato cuando están en exceso en la orina. 

Existen otras sustancias que inhiben la formación de los cristales, como son: pirofosfato, citratos, fitatos y magnesio, que protegerían de la formación de las piedras, con sus temidas consecuencias. 

Además de todos estos factores, los cambios del pH de la orina alteran la composición de las sustancias urinarias. Cuando el pH es ácido se favorece los cristales de ácido úrico. Sin embargo, si el pH es alcalino se contribuye a las piedras de fosfato y calcio. Esto nos demuestra que las dietas altamente alcalinas, muy de moda últimamente en internet, tampoco son aconsejables para gozar de una buena salud.

Hay diferentes tipos de cálculos renales según su composición, pero los más frecuentes son de oxalato cálcico (70%). Otros tipos son las de fosfato cálcico y los de ácido úrico. 

La mejor manera de prevenir la mayoría de las piedras en los riñones es con beber suficientes líquidos cada día.

Kidney fund

¿De qué depende su formación?

Hay muchos factores que favorecen las piedras, como las infecciones, causas hereditarias o algunos fármacos. Pero las más importante son las ambientales, es decir en tus manos está cuidar mejor tus riñones evitando una situación propicia a la formación de esta patología.

  • Hipercalciuria: exceso de eliminación del calcio por la orina, como por ejemplo por un exceso de la dieta de calcio, tomar suplementos de vitamina D y calcio o el hiperparatiroidismo.
  • Hiperuricosuria: excreción aumentada de ácido úrico por la orina, sobre todo, por una alimentación rica en purinas, el tratamiento de la gota, la quimioterapia o algunos tumores que eliminan mucho ácido úrico.
  • Hiperoxaluria: cuando el oxalato se excreta por la orina por una dieta alta en oxalatos o en algunas enfermedades hereditarias.
  • Hipocitraturia: si comemos poca cantidad de citratos.
  • Hipomagnesuria: hay un déficit de magnesio como en una dieta baja en este elemento o en un síndrome de malabsorción.

¿Cómo nos puede ayudar la dieta?

Existen unas pautas generales que son muy útiles para todo tipo de problema:

  • Beber agua en exceso: el agua libre, al menos dos litros al día, consigue que la cantidad de orina sea mayor y las sustancias sigan disueltas sin precipitar. Esta es una medida general y de las más importantes.
  • Bajar de peso: se ha demostrado que la obesidad con un IMC mayor de 25 se relaciona con más litiasis renales.
  • Dieta baja en sal y baja en proteínas: el exceso de sal y de proteínas, como comidas ricas en carne, favorecen la eliminación de calcio por la orina. Si tenemos piedras ricas en calcio, debemos seguir este tipo de dieta porque el exceso de sal y proteínas en la orina arrastran el calcio; no estando tan claro restringir la cantidad de calcio en la dieta. Además, en las litiasis de ácido úrico también hay que bajar la cantidad de proteínas para disminuir la ingesta de purinas.
  • Alcalinizar la un poco la orina: aumentar la cantidad de citrato en la dieta, tomando más fruta y verdura.

 Además, hay que prestar mucha atención al tipo de litiasis renal: 

  • En piedras de oxalato cálcico: se precisa una dieta baja en oxalato, que se encuentra en el café, verduras de color oscuro como espinacas, chocolate, cerveza, soja, tofú, té negro. Además, es útil el aumento de fibra, magnesio y citrato. Se puede añadir zumo de limón al agua.
  • En piedras de fosfato cálcico: como hemos explicado, sería necesario una dieta baja en sal y baja en proteínas. No es necesario restringir el calcio en la dieta, pero sí el fósforo.
  • En piedras de ácido úrico: dieta baja en ácido úrico, que se localiza en los alimentos con purinas: marisco, carnes rojas (ternera, cerdo, buey, cordero), vísceras (hígado, riñones y corazón), embutidos grasos (chorizo, salchichas).

Conclusiones

Las piedras de riñón son un problema de salud muy frecuente y muy doloroso que en parte se pueden evitar. Su formación va a depender de que se rompa el equilibrio entre la cantidad de agua y el aumento de sustancias que circula en ella, como calcio, fósforo, ácido úrico u oxalato, que precipitarán en la orina. Los factores ambientales y, sobre todo, el tipo de alimentación puede protegernos para que no se origine un cálculo renal. Para ello necesitamos beber gran cantidad de agua y llevar una dieta baja en sal y pobre en proteínas. Además, debemos tomar alimentos específicos en función del tipo de piedra que generemos, por lo que es fundamental que un nutricionista especializado nos asesore y personalice la dieta al máximo.